Para vosotras, mujeres

Vosotras, vuestras vidas,

sois lo que respiramos,

de donde nos amamántamos,

sois nuestro caminar.

Hombres, pensad en vuestras madres antes….

Si las manos levantáis…. 

Esas manos que castigan por castigar,

sin razón y compasión alguna.

Son las manos del verdugo y ellas,

como en la inquisición

perseguidas, escondidas,

en lo profundo del bosque,

Entonces… las llamaban brujas.

Vivían castigadas, sometidas.

No miraban razones,

eran de su propiedad,

porque les daba lo mismo.

Hoy, Ėl, cansado del trabajo,

doblado de la taberna,

o del tugurio que fuese….

Ella, descanso no tenía,

ni besos, ni caricias.

Él, tan solo la comida,

o la cena en la mesa.

Ella, cena con él cansada

Y pregunta ¿El día como a ido?

Él la mira y contesta

cansado de todo el día,

¿a ti te parece poco?”

Ella contesta: “no, no,

pobrecillo, si lo veo.

Pero yo comidas, cenas, niños,

lavar fregar, ir a la compra

cuesta….”

Hablo de una época,

cualquiera que fuese.

Dieron y dan la vida por los suyos.

Las que estáis aquí,

tenéis vuestra libertad,

vuestra vida…

y no olvidéis,

dedicarselas a aquellas

que se tuvieron que marchar….

Sin libertad.

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Para la buena letra

Creamos letra por letra.

palabras a las que amamos.

!Las amamos y  sentimos!

Convertimos en poesia,

para darles alegría,

a esos cuyo corazón,

ha perdido su misiòn

y apagado ya lo tienen.

Les damos más luz y vida

y con nuestros recitales,

versos damos a raudales. 

Inmenso amor entregamos.

!Pues poetas nos llamamos!

Días amargos

Días oscuros, amargos….. Malos pensamientos, se meten en su mente, que recorren su piel.

Esos días oscuros ve.

Ėl, para la calle sale, caminando va sin rumbo, tranquilo, andando va.

Ėl ya no sabe que hacer….. Sigue andando sin rumbo. Dañado, sin fuerzas, pensando en cómo salir.

Si,  se encuentra triste,  sin nada para la casa….. sin ganas, el día pasa.

¡Ėl, no acude a casa!

A más de las tres, le llaman. Le buscan por la calle, preguntan.

¡No saben nada!

El miedo les invade.

Salen a caminos, campos, miran por el río…rocks-1246668_1920

¡Miedo le entra, ¡miedo les entra!

Llorando y escondido, entre dos grandes piedras, acurrucado con pena, vacío, nada que pensar. …

La vida se le enreda, sì. 

Su cuerpo vacío. Su vida allí queda.