¡Acércate! Ya después me habré marchado

–Ven, acércate, por favor. Toma mi mano, necesito contarte algo. –Me dijo nada más abrir los ojos. –Anoche tuve un sueño.

–¿Qué clase sueño, mi amor? –Dije entre lágrimas a mi amada.

–Tú y yo caminábamos por el <<Jardín del Príncipe>> de Aranjuez cogidos de la mano. Observábamos cada hoja moverse al son del viento que paseaba entre nuestros dedos. Soñé que el amor entraba en nuestros pulmones y nos llenaba de ilusión… ¡y de vida! Ambos mirábamos la belleza que teníamos ante nuestros ojos. Soñé que entre deleite y deleite de tal bello paisaje, hacíamos una breve pausa para abrazarnos y besarnos en los labios. Imaginé que asía con mis dos manos los extremos de tu bufanda negra aterciopelada y que tú, en un intento de echar hacia atrás tu cuerpo, jugueteabas conmigo para acabar rozando mis labios. Ven, por favor, acércate; déjame contarte mi sueño, déjame imaginar que recuerdo momentos pasados que ambos vivimos, aunque nunca ocurrieran. Déjame soñar despierta y no saber que en realidad todo formó parte de una experiencia onírica. No me digas que fue un sueño, no me prohíbas amar lo que en mi mente no fue más que un teatro dirigido por mi deseo, una actuación protagonizada por mi locura. Ven, acércate un poco más, voy a seguir contándote mi sueño, voy a seguir haciéndote partícipe de todo lo bello que pudimos ver y que tú no recuerdas. Permíteme introducirte los recuerdos que no viviste pero que sí vivimos. Déjame abrazarte y besarte en aquel precioso lugar. Deja que el viento juguetee con mi pelo mientras me abrazas, mientras me coges de la mano, mientras me observas, mientras me miras… mientras me amas.sunset-174276_1920

¡No me digas que no fue verdad! No ahogues mi ilusión. No permitas que la realidad estropee esta bella historia de amor. Tan solo ven, acércate un poco más, y déjame contarte las anécdotas que tan solo pude soñar. No forma parte de mi locura, ni tampoco de mi delirio. No corresponde a mi dolor ni a mi muerte, ¡que será inminente!. No es un deseo imposible soñado por una niña. Es, tan solo, una realidad intangible y deseada. ¡Juega conmigo! ¡Alimenta mi locura! Haz feliz a esta pobre niña, aunque solo sea por un instante. Sigue conmigo y recuérdame lo que no pasó, lo que ambos vivimos sin haber estado allí, el amor que nos dimos aunque nuestros labios nunca llegaran a rozarse, los jardines que vimos aunque no hubiéramos estado.

Ven, déjame que te cuente mi sueño. Ya después me habré marchado.

Anuncios